2008-12-01

Sueños estúpidos

En uno de los sueños que tuve ahora último, quizás sólo era un vigilante invisible. Estaba en una sala que parecía diferente de las que se ven en los liceos chilenos. Estaba mirando desde afuera. Y entonces vi a una jovencita pequeña, muy delgada de cabello muy largo, a quién inmediatamente reconocí.

Eliana estaba muy triste, como luchando por mantenerse despierta en una clase muy aburrida y demasiado sencilla. Justo cuando la clase terminó, Eliana salió de la sala. La seguí tan rápido como pude.

Otra sala de clases. Otra figura familiar. Cabello negro con una cinta color fucsia. Rosa estaba concentrada, escribiendo algo en un cuaderno. Eliana estaba justo enfrente de ella, tratando de llamar su atención. Rosa la miró, y siguió escribiendo. Eliana se encogió de hombros y se sentó al lado de Rosa.

Las ventanas me impidieron entrar. Era invisible pero aún tenía un cuerpo que no cabía entre las ventanas. Estaba tan pasmado de verlas que no se me ocurrió dar la vuelta alrededor de las salas para entrar. Eventualmente lo hice, pero ya no había nadie. Rápidamente desperté.

Algo que me puso nervioso fue el hecho de no poder ver más que sus cuerpos de jumper y sus cabellos. Sus rostros parecían tan borrosos que no podía distinguir ningún rasgo facial. Además... ¿escuela? Esa escena sólo podía haber ocurrido en 1999 o antes.

En otro sueño yo era... yo. Solo en algún edificio, con un sentimiento de desdicha que pensé que hace mucho tiempo había dejado atrás. Entonces, mientras iba caminando por los pasillos apareció ella. Una figura delgada y femenina vestida de jeans y una chaleca color turquesa, con una pulsera de mostacilla bien bonita. Tenía cabello castaño corto y cara de plato. Antes de que pudiera decir nada se dio vuelta y huyó, y me sentí aún peor, realmente deprimido. Cuando desperté tiré todos esos sentimientos negativos a la basura y me pregunté " ¡qué chucha significaba esa huevada! ¡WHARRGARBL! El 2004 ya pasó, y fue un error de todas maneras. ¡Chao! " y volví a dormir.

Cuando desperté, me puse a leer un cuaderno que yo tenía. Había un antiguo mamarracho sobre Azumanga, una Sakaki creciendo más y más grande, mientras Chiyo estaba asustada vuelta loca y la "Osaka" estaba envidiándole/burlándose de las proporciones de Sakaki. Un maldadoso imp que concede deseos apareció de la nada, y le ofreció un deseo a Sakaki. Sakaki quiso ser tan pequeña y mona como Chiyo. El imp cumplió el deseo de Sakaki, y una pequeña Sakaki apareció al lado de Chiyo y "Osaka", y les sonrió. Y todo estaba bien hasta que apareció el profesor Kimura de la nada y las miró, gritándoles " ¡¡¡KAWAII!!! ", causando que las niñas huyeran despavoridas.

Entonces hice otro dibujo, uno de la serie " Chile nunca va a estar en las Olimpiadas. Miren: ", narrada por Eliana Martínez. Es una serie de comics que mostraban a los Martínez Gómez en varios tipos de deportes, olímpicos y no, con varios niveles de éxito, que empecé a dibujar el verano de 1996, con motivo de los Juegos Olímpicos de Atlanta. No creo que ponga esos comics en la historia principal de Sueños del Sur, porque son puras fantasías y huevadas, y van a estar mejor en la galería cuando me de por escanearlas.

Este que hice mostraba a una futura Eliana en una carrera de 100 metros planos. Todas las otras corredoras eran negras y mucho más altas. Cuando la carrera empezó, Eliana se puso rápidamente en la delantera, pero rápidamente se le acabó la energía, y al menos una corredora la sobrepasó. Entonces Eliana despertó y gritó " ¡No voy a permitir que esto suceda! ¡Soy Eliana Martínez! " y corrió sumamente rápido para ganar la carrera en el último segundo. Eliana colapsó inconsciente, y tuvo que ser llevada a un hospital. Un doctor le dijo que ella no podría competir por la medalla de oro por razones de salud, y Eliana se puso a llorar.

Luego, al mirarme al espejo, no puedo sino pensar en una caricatura de Garfield en que él se encontraba con una gata muy activa y atractiva:
- Entonces, ¿cuáles son tus pasatiempos, Garfield?
- Comer y dormir.
- Oooh... me gusta bailar, andar en bicicleta, hacer gimnasia, [ una larga lista de pasatiempos ]. Pero encuentro tu vida muy interesante.
- [...]

Excepto que, ahora último, he dedicado mucho, mucho más tiempo a soñar que a dormir.